He dejado de respirar.
Mi cuerpo yace, aún, con una lágrima tardía cayendo de mi mejilla.
Ya nada importa, lo que pasó o lo que hubiera podido pasar.
No tengo capacidad de pensar, creer o esperar.
Hoy prefiero pensar que estoy muerta.
Escribir por escribir, sin importar si de algo esto va a servir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario